Puerto Vallarta, Jalisco. A 17 de Agosto del 2017

 

Prácticamente Nada Queda
de la Producción del Plátano

 
 
 

De lo que fuera la principal industria que viviera el municipio de Puerto Vallarta

 
 
 

Por: Adolfo Torres Martínez

De lo que fuera la principal industria que viviera el municipio de Puerto Vallarta a principios del siglo XX, prácticamente nada queda, se trata del siembre del plátano, que fuera traido a la población de Ixtapa por la compañía Montgomery Fruit Company.
Hoy sólo quedan algunas tierras de cultivo en parte de lo que fuera el ejido Ixtapa; así como en algunas tierras aledañas al río Ameca, cerca del camino que conduce a la playa de Boca de Tomates.
Lo anterior, es el único terreno cultivado de aquel inmenso terreno de más de 45 hectáreas y que llenó de prosperidad a la población de Ixtapa, lugar en el que fue asentada dicha plantación.
En seguida una de las entrevistas que siendo directora de cultura María José Zorrilla le hiciera sobre el tema al entonces cronista del municipio de Puerto Vallarta, profesor Carlos Munguía Fregozo.
“Joseph Montgomery, dueño y uno de los abogados de la compañía establecida en Nueva Orleans, tuvo la idea de instalar una filial aquí, a un lado del río de Mascota.
“Compraron seis ranchos con una extensión superior a las 45 mil hectáreas para sembrarlas de plátanos. Por cierto – [,] explicó el cronista-, “en aquellos años no había las restricciones actuales para los extranjeros en materia de posesión de tierras. Una vez efectuada la compra de esos terrenos, empezaron a llegar muchos técnicos y agrónomos; asimismo, maquinaria para emparejar el terreno. Trajeron los rizomas o camotes del plátano. Sembraron 800 hectáreas en una primera etapa, para posteriormente sembrar otra cantidad igual”.
“La Montgomery permaneció en Vallarta entre nueve y diez años. Ya para el periodo del 1932-1933, la empresa empezó a decaer. En un principio, la Montgomery se vio afectada seriamente a consecuencia de un ciclón que dañó la primera siembra que efectuaron el altiplano. Por otro lado, parte de los caminos que habían trazado también se destruyeron. Hubo inundaciones. Todo eso causó que se retrasara un poco su instalación. Después logró reponerse con la plantación. Hubo años en que llegó a sacar hasta un millón de racimos de plátanos. Seleccionaba el de mejor calidad para enviarlo después hasta San Pedro, California. El sobrante lo distribuían entre los mercados del país, principalmente Guadalajara y la Ciudad de México, utilizando como medio de salida los puertos de Manzanillo y San Blas.
En esos años, los de la Montgomery se trajeron casas de madera para sus ejecutivos, un hospital, un hotel y una escuela. Importaron también de la Unión Americana, dos plantas: una de luz y otra para procesar agua corriente.
“Tenían los indios salinas cerca de Las Juntas y del estero de El Salado, motivo por el cual se le denominó así. Dichas salinas surtían de sal a toda la región”.
“Parte de la hacienda de Ixtapa fue vendida al alemán Alberto Beck. El resto a Juan Saucedo. Beck le vendió a la Montgomery una buena extensión de estos terrenos junto con una porción de su hacienda. Don Juan hizo lo mismo y con ambos territorios se establece lo que se conoció como la Hacienda de la Montgomery Fruit Company.
En 1931, cuando el gobierno ejerció más presión y aplicó con rigor las leyes agrarias, empezaron a confiscar los terrenos de la Montgomery. En 1935 abandonaron la zona. Originalmente, ellos pensaron que si se aplicaba la ley que ordenaba que cada hacienda o rancho podía quedarse con 300 hectáreas, al tener seis propiedades podrían conservar 1, 800 hectáreas. Pero el gobierno les dijo que no; por tratarse sólo de una compañía, únicamente podían conservar 300 hectáreas entre los seis ranchos. – Tenía la Montgomery 1,600 hectáreas sembradas, por consiguiente, no les convenía quedarse solamente con esas 300. Una vez que se dictó el fallo por el cual no se les iban a reconocer las hectáreas que ellos deseaban, abandonaron la plantación. Se llevaron el tren de vía angosta que habían traído para transportar el plátano de Ixtapa a la Boca Negra, que más o menos se encuentra por donde está el estero de El Salado.
El puente de acero que mandaron hacer en San Francisco para el paso del ferrocarril no lo desmantelaron porque en realidad nunca sirvió. Cambió de curso el río y, cuando los ingenieros hicieron la lucha por devolverlo a su cauce original, fallaron los cimientos del puente. Se inclinó de tal forma que su utilización era imposible. Quedó inservible durante muchos años hasta que a mitad de los cincuenta o poco después, se remató como fierro viejo”.