Puerto Vallarta, Jalisco. A 16 de Julio del 2018
 

El Reto de Arturo:
Romper la Maldición
de los Ex Presidentes

La línea de sucesión de ex Presidentes Municipales en Vallarta desde hace por lo menos 25 años es una larga cadena de traiciones e interrupciones de liderazgo:
En el proceso electoral para la sucesión del ya muy lejano 1992 desde la oficina del Gobernador en Jalisco el PRI impuso a Rodolfo González Macías (+) —con lo que fracturó la unidad partidista— y dio pie a la victoria de Fernando González Corona en 1995, quien ganó por primera vez para un partido distinto (el PAN) la alcaldía de Vallarta.
González Corona no logró impulsar su proyecto de sucesión para 1998 (Ignacio Guzmán García) y la alcaldía recayó en el traidor David Cuevas García, quien bloqueó siempre a Rodolfo Domínguez Valle (+) y terminó por irse del PAN para tratar de ser diputado federal (fracasando en el intento) por el Perderé.
González Corona desde la diputación federal jugó a la política grande, impulsó la candidatura de Vicente Fox (fue Coordinador en seis estados incluyendo Jalisco) pero en algún punto se sintió invencible y buscó la Gubernatura de Jalisco siendo derrotado terriblemente por Francisco Ramírez Acuña. González Corona se desencantó de la grilla y su liderazgo en el PAN regional quedó trunco.
De regreso en Vallarta, tras la muerte de Rodolfo Domínguez, el PAN impuso desde Guadalajara a Pedro Ruiz Higuera por encima de la “candidata natural” la señora Monroy viuda de Domínguez. Domínguez ganó la alcaldía como el Cid Campeador, incluso muerto, pero la Presidencia recayó en manos de un alcohólico (y traidor) —Ruiz Higuera— al que tuvieron que sacar de la ciudad para dejar a Nacho Guzmán cumplir su sueño de ser alcalde (interino) pero solo para entregar el poder al PRI.
Con el PAN sin liderazgos (Cuevas en el perderé, Domínguez fallecido y González Corona emberrinchado), Gustavo González Villaseñor arrasó al PAN en la elección de 2003 convirtiéndose en una esperanza de retorno de los gobiernos tricolores tras nueve años de administraciones panistas.
Pero Gustavo jugó mal su sucesión, permitió un proceso abierto en el que hubo muchos que se sentían apoyados por él y al final Javier Bravo Carbajal, a la sazón diputado federal, ganó la contienda interna y logró la alcaldía de Vallarta.
Javier también midió muy mal su sucesión y dejó en el cargo a Salvador González Reséndiz, a quien apoyó desde el inicio del trienio 2006-2009 para que fuera alcalde.
Javier dio la espalda a su grupo compacto para dar paso a un joven que ni en Vallarta vivía de tiempo completo y pagó caro el resultado.
Chava González Reséndiz llegó a la alcaldía 2009-2012 con la fuerza del respaldo de su partido y todo el respaldo del alcalde saliente. Pero algo pasó en el camino que Javier Bravo se convirtió de pronto en el enemigo público número uno de Chava y del PRI y su imagen pública fue bombardeada hasta acabarla (en un adelanto de lo que le pasaría a Ramón Guerrero años después).
Al llegar su momento de nombrar sucesor para el periodo 2012-2015, Chava González jugó con el candidato natural (Adrián Méndez “Archi”) y quien consideraba el candidato de su grupo político (“Cheo” Aréchiga) al ver que su Gallo no logró el respaldo de la entonces decisiva opinión de Rafael Yerena, Chava González se concentró en la elección de Gobernador de Jalisco y Archi fue el candidato pero perdió contra Ramón Guerrero “Mochilas”.
Con la derrota tricolor las generaciones priistas que tenían esperanzas de figurar hacia procesos venideros se terminaron.
A Chava González le pasó lo mismo que a Javier Bravo, su imagen pública fue golpeada y ensuciada injustamente hasta convertirlo en lastre para su hermano Rafa González, quien terminó perdiendo los comicios 2015 contra Ramón Guerrero.
Pero en Movimiento Ciudadano los problemas de sucesión, la maldita maldición de los ex Presidentes Municipales continuó. Ramón Guerrero estaba en los cuernos de la luna, con un poder político creciente en Vallarta cuando decidió que Arturo Dávalos fuera su sucesor por encima de más cercanos a él como Oscar Pérez o incluso la corruptaza Magaly Fregoso.
Ramón ganó la elección 2015 de calle, aplicando el “uno, dos, tres” al tricolor con Dávalos en la alcaldía, Munguía en la diputación federal y él mismo en la local, pero, de nuevo, algo salió mal y la maldición del ex Presidente Municipal lo alcanzó.
Guerrero Martínez se confrontó con su ex aliados y se convirtió también injustamente, pero sin que haya hecho mucho por evitarlo hasta que fue muy tarde, en el sinónimo de corrupción número uno en la política regional.
La mala fama que le hicieron al Mochilas fue un lastre que le provocó un desgaste tan profundo de su imagen que terminó perdiendo la elección para diputado federal hace unas semanas contra la adversaria que habían menospreciado tanto él como César Abarca, la maestra Lorena Jiménez de MORENA.
De nueva cuenta el liderazgo más sólido que tenía Movimiento Ciudadano, el partido con el que llegaron Ramón Guerrero y Arturo Dávalos a la Presidencia Municipal de Puerto Vallarta se perdió.
Arturo Dávalos tuvo la suerte de que la ley le permitiera ser el primer presidente municipal de la ciudad en poder reelegirse y optó por buscarlo. La oposición que enfrentó tanto de sus ex aliados Luis Munguía y Ramón Guerrero fue esperada, pero nunca tanta como la que tuvo desde las oficinas del Traidorzuelo Enrique Alfaro.
A Dávalos Alfaro lo hizo sufrir hasta abril de este año para confirmarle la nominación como candidato emecista (todo para que el ojete Traidorcín abandonara el partido cuando ni siquiera le habían dado la constancia como Gobernador electo).
Dávalos pudo vencer, al menos posponer, la maldición del ex Presidente Municipal de Puerto Vallarta ya que jugó la sucesión con él mismo. Ahora le corresponde enfrentar el reto más importante de su carrera al capitanear la política local y regional hacia el crucial 2021.
Dávalos tendrá nuevos y viejos adversarios que buscarán descarrilar su proyecto: Desde MORENA y desde ahora, sin haber tomado protesta aún como diputada federal Lorena Jiménez y como local Bruno Blancas ya existen dos contendientes nuevos que tratarán de llegar a la alcaldía en 2021.
Tampoco hay que descartar a Laurel Carrillo como proyecto para buscar de nuevo la Presidencia Municipal empujada por quien será el verdadero Gobernador de Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños y el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador de quienes Laurel es amiga personal.
Cuadros de gran valor político verán alzarse sus bonos como el abogado Daniel Canales y el empresario Leonardo Gutiérrez junto con muchas y muchos más que se subieron en el carro de MORENA siguiendo a López Obrador.
Un rebote en el PRI es posible también con cuadros que desde el dos de julio empezaron a trabajar con miras al siguiente proceso, como Eliseo “Cheo” Aréchiga y César Abarca Gutiérrez. Tampoco hay que descartar los capitales políticos que tienen Rafa González, Andrés González y Roberto González, bastan y sobran para el trabajo político de mediano plazo.
Desde el panismo se viven tiempos de reconstrucción también. Saúl López será regidor y no tiene ganas de “abandonar el barco” por lo que veremos a un PAN Vallarta que trabajará hacia el futuro.
En el Partido Verde, Teresita Marmolejo y Enrique Gou lograron darse a conocer con fuerza y sentaron las bases para un proyecto que florezca hacia el 2021.
Y en el espectro independiente no hay que perder de vista a Gabriela Velasco quien logró bastantes votos como candidata a diputada local lo que la perfila hacia el siguiente proceso con un camino andado muy importante.
Esos más los que se acumulen serán los adversarios externos de Dávalos, pero el verdadero problema que enfrentará el ingeniero es el lograr una sucesión limpia, sin traiciones y que permita a quien quede como su delfín o delfina construir un proyecto de continuidad hacia el 2024. Ese es el verdadero reto que enfrenta ahora Dávalos, el político, el asumir el liderazgo de toda la región para su partido o incluso, en torno a su persona. Para arrastrar a su grupo hacia arriba, Dávalos debe seguir su trayectoria y la diputación federal es el objetivo número uno que se antoja como el camino a seguir.
Quienes aparecerán como las y los candidatos de Dávalos en 2021 ya están en el radar y ya se conocen sus nombres: Víctor Bernal, Diego Franco, Sara María Chávez, Lupita Guerrero, Ricardo René Rodríguez, Cristian Salcedo... por mencionar a algunos. Ahí está el reto: Romper la maldición del ex Presidente Municipal de Puerto Vallarta.
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