Puerto Vallarta, Jalisco. A 15 de Enero del 2019

 

El Terror de Celebrar los
Cumpleaños hoy en día

 
 
 

Luego se me ocurrió subir a Facebook una foto con una botella de tequila con luz led

 
 
 

Este fin de semana, que fue mi cumpleaños (aún se aceptan regalos, por cierto), mi familia y yo organizamos una reunión… “Algo tranqui”, dijimos.
Comenzamos a decidir a quién invitar. Una cosa llevó a la otra: Mi esposa y mis hijas invitaron algunos amigos, alumnos; ellas me dijeron que invitara a quien yo quisiera y pues, invité a varias personas a quienes tengo especial afecto. De pronto se convirtió en un grupo tanto heterogéneo como numeroso, pero como dicen por ahí, invita al triple de los que quieras que lleguen.
Luego se me ocurrió subir a Facebook una foto con una botella de tequila con luz led, que sencillamente me encantó, y para acabar, la invitación terminó por hacerse extensiva en la colaboración de radio que tengo cada viernes.
El sábado, día de la reunión, me la pasé haciendo arreglos en la casa para recibir al mayor número de gente posible, sobre todo, por la invitación radiofónica, que hace un par de semanas, una similar provocó que se arremolinara la gente a un evento en el teatro de Los Arcos.
Pero el peor de los escenarios lo trajo mi esposa a la mesa: “Oye, pero sí estás consciente de que varios amigos de los que están invitados andan muy clavados con la onda del huachicoleo… se han dado unos agarrones en Facebook, que qué bárbaro”.
Justo en ese momento veía cómo serían las cosas:
-De haber sabido que iban a venir tus cuates los fifís, me cae que ni cartera me traigo.
-Cállate chairo, que por tu culpa estamos pagando las ocurrencias de tu Mesías.
-No te metas con mi cabecita de algodón.
-Lo mejor que le puede pasar al país es que se muera ese vejete…
Y entonces rompían el espejo que con tanto trabajo había empotrado para que las visitas se dieran una manita de gato para las selfies de grupo; el tequila de luz led se había quebrado como en las cantinas de las películas de tugurios de mala muerte y se había convertido en un arma con la cual luchaban, cuerpo a cuerpo.
-Tranquilos muchachos – les decía.
Pero no escuchaban razones, hasta que trataba de mediar con más energía:
- ¡Ya bájenle cabrones! Si van a estar peleando no lo hagan en mi casa.
En ese momento ambos me miraban fijamente y uno de ellos preguntaba:
- ¿De parte de quién estás?
- De los… de ninguno. Tengo amigos de distintas ideologías y creencias; no por eso dejo de respetar su forma de pensar o dejan de ser mis amigos. Creo que enfrentar la corrupción que ha imperado tantos años en la distribución de combustible es un acierto, aunque hasta el momento no hemos visto una estrategia precisa o logros concretos de esta iniciativa y tan sólo estamos siendo víctimas de los efectos colaterales del desabasto que está ocurriendo, lo cual podría acarrear encarecimiento de productos, pérdidas económicas y un enorme descontento social ¿Ya están más tranquilos?
- No seas mamón…
Y en ese momento se me lanzaban los dos y se armaba la campal. Mis arreglos, obvio, habían valido madre y las amistades se perdían.
Comencé a sentirme muy nervioso. Aunque siempre había la posibilidad de que no se reconocieran, no llegaran o no quisieran hablar de política… Era un iluso; los fifís y los chairos son enemigos naturales, en cuanto se miran y se reconocen se clavan la mirada, atacan con ferocidad y se quedan trabados hasta que uno de los dos muere… lo vi en un programa de Animal Planet.
Bueno, no… la verdad no. Pero iba a ser muy vergonzoso pasar por esa situación.
La cita era a las 6 y no llegaba nadie. Pensé que ya no importaba que se suspendiera… total, ¿Quién quiere celebrar el cumpleaños de un ruco como yo?
Dieron las 6:15 y pensé que ya la había librado, sin embargo, sonó la puerta. Era Marcelo, uno de nuestros alumnos de la época en que dábamos clase en secundaria. Me dio gusto verlo, me ayudó a terminar de arreglar. Platicamos. Dieron las 7 y comenzaba a pensar que ni oyendo la invitación en el radio iba a venir nadie. Caray.
Unos minutos más tarde llegaron nuestros queridos Axl e Izaura con la pequeña Emily; Marant con Kevin, Andrés, Fernando y hasta el Chepe… ¡Sí llegó gente!
Ahora lo importante es que no aparecieran palabras como “desabasto”, “Venezuela”, “Cuarta transformación”, “Ricky Riquín Canayín”, “Lenguaje inclusivo” o “Roma” para garantizar la tranquilidad de la ocasión.
Luego de un rato más, llegaron Fernando, Rob, Choco, John y Hanna, quien se lució con un bellísimo pastel de fondant con un escenario que tenía unas máscaras teatrales en la parte de enfrente (mi mero mole). Platicamos, reímos, echamos unos “drinks”, partimos el pastel y cuando menos me di cuenta, llegó el momento en que todos se iban poco a poco hasta terminó la reunión, la cual reportó saldo blanco y en la cual me sentí profundamente conmovido y querido.
Les mando un abrazo a mis mujeres y a todos los que me acompañaron aquella noche. También les agradezco que hayan ayudado a que mis terribles expectativas no se hayan vuelto realidad, es lindo saber que aún se establecer pláticas divertidas, civilizadas y humanas en estos tiempos.