Puerto Vallarta, Jalisco. A 4 de Julio del 2018

 

MÉXICO, CAÍSTE EN LA TRAMPA

Amables lectores, anduve alejado del teclado un tiempo porque primero me fui a un encuentro de personas ciegas a San Luis Potosí, y después anduve muy ocupado con el trabajo; pero ya agarramos el bastón otra vez y para no soltarlo, así que comencemos:
Después de doce años se le hizo al Peje. Convenció a la raza de que podía hacerlos comer sin trabajar, capitalizó las estupideces de los altos PRIistas, pero ganó principalmente por una razón muy importante: conocía, como Porfirio Díaz, la mediocridad y malas costumbres del pueblo mexicano. Sé que algunos van a ofenderse por lo que acabo de decir, y más por lo que viene; pero es la verdad y si no nomás échele coco. Don Porfirio Díaz, quien gobernó nuestro país en varias ocasiones y la última fue de 27 años, decía que: “Los mexicanos están contentos con comer desordenadamente antojitos, levantarse tarde, ser empleados públicos con padrinos de influencia, asistir a su trabajo sin puntualidad, enfermarse con frecuencia y obtener licencias con goce de sueldo, no faltar a las corridas de toros (que en estos tiempos bien podría ser cambiado por el futbol), divertirse sin cesar, tener la decoración de las instituciones mejor que las instituciones sin decoración, casarse muy jóvenes y tener hijos a pasto, gastar más de lo que ganan y endrogarse con los usureros para hacer posadas y fiestas onomásticas. Los padres de familia que tienen muchos hijos son los más fieles servidores de gobierno por su miedo a la miseria; a eso es a lo que le tienen miedo los mexicanos de clases directivas: a la miseria, no a la opresión, no al servilismo, no a la tiranía; a la falta de pan, de casa y de vestido, a la dura necesidad de no comer o sacrificar su pereza”. Dígame si no estaba Porfirio Díaz describiendo a lo que hoy llamamos “chairos come cuando hay”.
Pues bien, lo mismo sabe y conoce López Obrador; por eso le promete a esa misma gente, a los chairos,  el México que sueñan, y que jamás, léalo bien, jamás les va a cumplir. Y no necesito discutir con nadie al respecto; las promesas del Peje implican gastos que ni vendiendo el avión presidencial, ni quitándole la pensión a los expresidentes puede alcanzar y le ofrezco un ejemplo: Dice López Obrador que dará pensión a todos los discapacitados. En México somos, según el INEGI, diez millones de personas con discapacidad. Multiplique cinco mil pesos por diez millones de personas y verá que los números comienzan a ser demasiado grandes para alcanzar ese fin, sin contar con que prometió lo mismo para los viejitos, los pensionados del ISSTE y los del SEGURO SOCIAL. Usted, que maneja el hogar, sabe que por más que gane no hay cartera que alcance y lo mismo sucede con un país; pero el Peje, astuto como siempre ha sido, le supo endulzar el oído al pueblo  con lo que el pueblo quería escuchar, nadó de muertito PARA NO RESPONDERLE A NADIE SOBRE TEMAS importantes y ahí está; tenemos Presidente. ¿No es ese un excelente vendedor?
Yo no voté por López Obrador, principalmente porque no me siento jodido, ni me identifico con el pensamiento chairo de que “el Gobierno tiene que ayudarme; pero no se enojen los chairos; porque Yo siempre he dicho que gane quien gane, hay que respetarlo y para mí, aunque no se trate mas que de un charlatán populista, Andrés Manuel es ahora mi presidente y a cualquiera que me pregunte le diré lo mismo: Que merece respeto por la investidura que tendrá desde el primero de Diciembre; el mismo respeto que Él nunca tuvo por las instituciones que ahora va a administrar; sin embargo, les aconsejo que no se sorprendan de que no les cumpla, porque hará lo mismo que el Mochilas; culpar al Gobierno anterior y así tener un buen pretexto para no hacer lo que les dijo que haría, ni     darles lo que dijo que les daría. No me crean a mí; déjenselo al tiempo. WhatsApp:  +523221911089.