Puerto Vallarta, Jalisco. A 24 de Agosto del 2019

 

Taxi Pvr Oficial: la aplicación
que nadie pidió.

 
 
 

La Vida de los Memes...

 
 
 

Si las empresas y los negocios no se adaptan, expiran. Así de simple. El crecimiento acelerado — para bien o para mal — de la tecnología nos obliga a familiarizarnos cada vez más rápido con entornos mejor diseñados, para que todo sea como cocer y cantar. Para eso, la mejor opción es reinventar la rueda y subirse al tren del mame, partiendo de CMS (como WordPress), constructores visuales (como Divi) y frameworks (como Genesis… pero tranquilo, que nada tiene que ver con Skynet de terminator), por mencionar algunos. Entornos prediseñados con interfaz gráfica para crear cualquier cosa por medio de bloques, funciones, macros, plugins y temas. Y lo mejor del caso… sin saber programar. En pocas palabras, es como jugar con bloques de LEGO. Sin embargo, hacer lo mismo y encima hacerlo mal y porque sí… es la peor de las ideas.

¿Quiere saber más? ¡PUES VAMOS A ELLO!

Antes, pedir un TAXI a domicilio solamente era posible por teléfono, llamando a una base de radiotaxi o llamando a un taxista. Todo era demasiado informal, incluso con los taxis provenientes del aeropuerto. A lo mucho se encontraban taquillas donde te cobraban por adelantado el viaje, aunque no en todas las ciudades. Súmele el taxímetro y las tarifas puñeteras (como te veo te cobro) y con eso ya tiene todo el chiringuito armado.
Pero todo acabó tras la llegada de las plataformas de transporte privado, plataformas las cuales, todavía alegan los taxistas que no son “legales”. Y si así fuera ¿qué culpa tenemos nosotros los usuarios? Si le contara, hace tiempo en la central de autobuses 2 guardias de seguridad bien machuchones pretendieron sacarme arrestado, solo por que abrí la aplicación de Uber dentro del lugar, argumentando que no se podía abrir en zona federal. Si a esas vamos, a la próxima me vengo vestido de turista para que me besen los pies.
Luego de hacer su desmadre igual que las feministas ayer en el malecón, emberrinchados, indignados y ofendidos porque nadie creyó en su falso amor por el pueblo y en su opinión hipócrita, contrataron los servicios de una empresa de 3 pesos que les fabricó una aplicación primermundista para competir con Uber, según ellos.
Lógicamente, para que la chingadera funcionara, además de tener que poner manualmente la ubicación (algo que ya de por sí era una reverenda putada) tenía que ser utilizada por ambas partes. Algo que casi nunca sucedía. Supongo que les costaba trabajo ceñirse a los precios que se indicaban, impidiéndoles hacer sus acostumbradas transas. Sin mencionar que solamente se podía pagar en efectivo. Eso, y sus chulícimas unidades vintage, fue lo que puso a la competencia a temblar.
Ahora, sale a relucir la mamada de que se hará una nueva aplicación, más chachi que la anterior y con una nueva estética… más fresca y molona. Si… justo lo que necesitamos. ¿Verdad? ¡ES MÁS! Le aseguro que si yo no vengo a contarle tal cosa, usted ni se entera de que la porquería esa funcionó alguna vez. Y digo funcionó porque desde hace unos días… ya no funciona. Y créame, dudo mucho que tengan realmente el interés de echarla a andar para ponerse las pilas. Y no es solo cambiar unidades y poner buena cara, si no teniendo realmente una actitud de servicio caminando hacia el futuro.

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