Puerto Vallarta, Jalisco. A 18 de Agosto del 2017
 

¿Quién Engaña al Presidente?

 
 
 

Desde la dirección de turismo hunden su buena imagen…

 
 
 

Por: Héctor Colín

Puerto Vallarta, Jalisco.- Imagino que el trabajo de administrar a todo un pueblo como Puerto Vallarta es difícil y muy exigente, tanto que habría de echar mano de personas con capacidades específicas para cubrir posiciones clave, no solo para la toma de decisiones y ejecución del buen gobierno que se pretende, sino para hacer más ligera la labor y las responsabilidades del presidente municipal. La teoría no escrita es esa, en la práctica se le echa mano a los compadres, los primos, los amigos y patrocinadores para cubrir estas posiciones y consigan la remuneración que merecen como fruto de su entrega durante la campaña política. Quien pegaba calcas ahora es diputado, la que enfriaba las aguas de los demás ahora es asistente, quien servía los tragos de los asesores ahora es secretario técnico y quien le lavaba el cerebro al candidato ahora tiene una dirección de la cual sobrevive con los pesos del pueblo y bajo la protección del alcalde, la práctica evidencia la falta de capacidad de estos servidores públicos menos preparados que una maruchan de peregrino.
Hoy, el presidente municipal mantiene su buena imagen gracias a su esfuerzo por la ejecución de sus objetivos, sin embargo, quienes lo acompañan se esmeran en tomar decisiones pendejas y opacar lo poco rescatable de un gobierno que nada contra la corriente, la crítica y revocación del mandato a manos de la oposición estacionada en el mismo partido que llevó a Arturo Dávalos a la silla más grande de la Independencia 123.
Arturo colocó a don Ramón González Lomelí por su supuesta experiencia en un cargo en el que aprovecha todos los días para defecar ideas, escupir tonteras y malgastar los pesos.
El año pasado, la crítica puso en jaque a “El Cepillo” debido a un gasto mayor al millón de pesos en una fiesta de gala con tortilla de maíz y bloggeros pendejos que hablan de pipí, mocos, caca y acné para ganar la simpatía de jóvenes más estúpidos que ellos. Hacia ese mercado volteó González Lomelí para convencer a todos de que el destino estaba lo suficientemente orinado como para aguantar más adolescentes que no le traen ningún beneficio a sus comarcas.
En aquel entonces, el alcalde fue lo suficientemente ingenuo como para tomarse una fotografía con un sujeto llamado Alex Tienda y provocar que su imagen quedara más guanga que la pierna izquierda de su director de turismo. Todos nos burlamos, aprovechamos para desquitar nuestra frustración porque entendimos que el presidente municipal había sido engañado, manipulado y usado como bacinica de desahuciado por un hombre que entiende más de las lunas de júpiter que de la proyección de un destino como este rancho vallartense.
Ayer, como reguero de pólvora corrió el rumor de que nuevamente, el Presidente le haría caso a Lomelí y se bajaría al nivel de un youtuber con proyección de quinta y en representación de todos los patasalada le entregaría las llaves de la ciudad al imbécil este, a Lomelí no, a Alex Tienda. Se desmintió, no se le entregarían las destas de la ciudad, sino que se le nombraría Embajador Distinguido a un joven que tiene el cerebro de un maromero de charco y quien ha hecho absolutamente nada por el municipio. El problema de hoy es que los viejos que piensan en modernidad casi siempre se equivocan, y es que la capacidad González Lomelí para adaptarse a los tiempos es tan absurda como el tinte de cabello sobre su arrugada cabeza.
A Arturo le costó la crítica despiadada y justificada por permitir que lo sigan engañando con actividades que forzarán el desprecio de sus gobernados y fortalecerán la duda sobre la eficiencia de su gobierno y las intenciones no solo positivas, sino razonables para el pueblo.
Me niego a permitir que un sujeto como Alex Tienda me represente a mí, allá ustedes.